Opinión
“El exiliado constituyó una paraguayidad en la Argentina, un puente simbólico para reconstruir Paraguay afuera”.
Gerardo Halpern, antropólogo, docente universitario y periodista argentino, sostiene que la expulsión existe a causa de la concentración de tierras y el monocultivo de la
Gerardo Halpern, antropólogo, docente universitario y periodista argentino, sostiene que la expulsión existe a causa de la concentración de tierras y el monocultivo de la soja.
Trece años le llevó a Gerardo Halpern (37) entender el proceso migratorio de paraguayos a la Argentina. A pesar de su juventud, este antropólogo argentino conoce con claridad meridiana (y mucho más que muchos paraguayos) las razones por las cuales Paraguay se desangra de mentes y cuerpos jóvenes, a cambio de nada.
–¿Cuándo empezó a interesarse por la migración paraguaya?
–Empecé a trabajar con la colectividad paraguaya en Buenos Aires en 1998. En ese momento trabajaba más en la construcción de identidad del Deportivo Paraguayo (en Buenos Aires), cual era su papel histórico a nivel social y político. Eso terminó con mi tesis de licenciatura en el 2000 y, en el 2001 arranqué con la investigación de la reconstrucción del proceso del exilio de paraguayos en la Argentina y terminó con mi tesis doctoral. Una parte de esa tesis es el libro que lanzamos (“Etnicidad, inmigración y política. Representaciones y cultura política de exiliados paraguayos en Argentina”).
–¿Qué le llevó a indagar el tema de las migraciones?
–Me llamó la atención que no existiera trabajos de investigación sobre la migración paraguaya en Argentina. Según el Censo 2001, los paraguayos llegaron a ser el grupo migratorio más importante en la Argentina.
–Y empezó a contactar con paraguayos…
–Empecé a conocer y a entrevistar a paraguayos, y empecé a conocer toda una historia no solo desconocida para mí, sino para el pueblo paraguayo: empecé a encontrar un conjunto de variables…
–¿Por ejemplo?
–Que la migración no es un hecho ni individual ni deseado, sino un proceso social complejo, colectivo, multicausal, donde los factores de expulsión de la población migrante son algunos de los elementos centrales a estudiar. Entonces empecé a venir a Paraguay y a seguir los procesos de redes sociales.
–¿Y qué descubrió?
–Que el proceso de expulsión tiene su base en factores estructurales, como el de las grandes concentraciones de tierras, la destrucción de la economía, la reproducción de las formas de monocultivo, ayer el algodón, hoy la soja… Y empezás a entender el lugar de la Guerra de la Triple Alianza y a entender que la historia oficial del Paraguay utilizó esa guerra para no resolver cuestiones internas, para no ir en contra de la estructura de poder que se mantiene incólume hasta el día de hoy.
–¿Cuál fue el protagonismo de los migrantes?
–Hay una multiplicidad de organizaciones de paraguayos en la Argentina con una riquísima historia largamente desconocida, y que se constituye en una fuerte resistencia respecto de las formas discriminatorias que progresivamente la Argentina fue construyendo respecto de la migración.
–¿Qué aportan estas organizaciones?
–La dinámica de construcción pública y política de estas organizaciones vivifican el proceso migratorio y muestran a un actor social que hegemónicamente han sido deslegitimado, tanto en el Paraguay como en la Argentina. En Paraguay con una acusación de que el migrante era un traidor, un vendepatria, un curepizado. Y en la Argentina una criminalización de la migración que se fortalece a partir de los ’60.
–¿En qué año se registra el pico de expulsión paraguaya?
–En 1947. La revolución de 1947, que deriva en la Guerra Civil, genera un proceso de expulsión migratoria bestial. Ahora, esa maquinaria de expulsión política la va a perfeccionar el estronismo, con la compulsión a la afiliación al Partido Colorada. Hay una expulsión de la población rural, que se desplaza a la ciudad, en donde no hay industrias, y donde la única capacidad de ingreso es al empleo público.–
–¿Antes del 47 no hubo migración masiva?
Según los registros hay expulsión paraguaya desde la época de López, pero la migración sistemática, el exilio masivo, fue en 1947 y en 1959 y los años siguientes, con el combate feroz a los movimientos guerrilleros “14 de Mayo” y “Fulna” (Frente Unido de Liberación Nacional). En 1947 los paraguayos pasan a superar en cantidad a los migrantes chilenos y a los bolivianos en Argentina.
–¿Los expulsados paraguayos se radicaban en Buenos Aires?
–No siempre la migración paraguaya fue hacia Buenos Aires. Hasta el 1960 los paraguayos se concentran en la frontera argentina, mirando al Paraguay. Después el proceso de tecnificación del trabajo empieza a expulsar de las fronteras, no solo mano de obra nativa, sino también paraguaya hacia la capital.
–¿Cómo se da la solidaridad entre migrantes?
–Se puede identificar una solidaridad endogámica, esa formación compueblana. La llegada de un paraguayo hace funcionar una serie de instituciones que cumplen con un rol importante en la instalación social y laboral del nuevo miembro.
–¿Qué pasó con los exiliados?
–Se pusieron a fundar sus propios partidos políticos en el exilio. En la década del 70 o antes ya tenés Partido Liberal, Partido Revolucionario Febrerista, Partido Comunista y Movimiento Popular Colorado (Mopoco) y ANRER (ANR en el Exilio y la Resistencia) en la Argentina. El exiliado constituyó una paraguayidad en la Argentina, un puente simbólico para reconstruir Paraguay afuera.
–Qué difícil: construir tradiciones de un país que los condena en un país extraño que no entiende esas tradiciones.
–Ahí es en donde el desafío de una Argentina que mantiene muchos mitos, como que es un país homogéneo, cuyos habitantes descienden de los barcos, cuando la diversidad en la Argentina es producida por un conglomerado poblacional muy diverso. La Argentina construyó un fuerte discurso anti-migratorio latinoamericano por lo menos durante 40 años: del 60 hasta terminado el menemismo (2002). Hasta hoy se mantiene el precepto constitucional de que la Argentina fomentará la migración europea. Y criminaliza la latinoamericana.
–¿Por qué el migrante paraguayo elige a la Argentina?
–Por la construcción de redes históricas, por una continuidad cultural muy fuerte y por el factor idiomático y cultural.
–Dijo que el monocultivo de la soja expulsa al exilio. ¿Por qué?
–La migración de paraguayos es central en el proceso de descampesinización, el monocultivo sojero y la concentración de la tierra en pocas manos. Aunque pretendan negarlo, la producción de soja no requiere fuerza de trabajo, todo lo contrario: como es mecanizada, expulsa fuerza laboral. Paraguay no tiene capacidad productiva ni industrias que generen fuentes de trabajo.
–¿Y qué hace esa fuerza laboral que se ve expulsada porque no tiene dónde instalarse?
–Se va del país a buscar mejores oportunidades.
–¿Cuántos paraguayos viven en Argentina actualmente?
–Según el Censo Nacional del 2001, el número de paraguayos que vivían en la Argentina fue de más de 325 mil. Hoy día estaríamos cerca de 400 mil. Aquello representaba al 21% sobre la población extranjera, casi 1% sobre el total de la Argentina y 32% sobre la población extranjera limítrofe.
–¿Qué edades tienen esos migrantes?
–Del Paraguay migran, principalmente, gente muy joven. Según estudios del año 2002-2003, el 48,6% de los migrantes paraguayos que viven en Buenos Aires tienen entre 15 y 24 años. Y si se toma las edades menores a 35 años, el porcentaje total trepa al 96%, solo en Buenos Aires. Al Paraguay esto le afecta muchísimo, ya que educa a su gente para que luego esa fuerza joven sea expulsada del país. Paraguay produce una fuerza laboral que luego no utiliza. El 80% de los paraguayos en la Argentina llega en la edad más productiva de su vida: de 15 a 44 años.
–¿Cómo afecta esto al Paraguay?
–La expulsión de los jóvenes es un daño muy fuerte. Los jóvenes que migran es porque no tienen opción en su propio país. Los paraguayos deberían discutir cuáles son las opciones que ofrecen a sus jóvenes. Paraguay no retiene su proyecto productivo, no retiene su proyecto de desarrollo y de inclusión social y estos jóvenes terminan desarrollando carreras académicas o se insertan en un desarrollo productivo fuera de su país. Y nadie está contento de hacerlo afuera, créame.
LLAMADAS:
- “El exiliado constituyó una paraguayidad en la Argentina, un puente simbólico para reconstruir Paraguay afuera”.
- “Los migrantes tienen entre 15 y 24 años. Paraguay produce una fuerza laboral que luego no utiliza”.



Comentarios 2 en esta nota · 12.413 en el archivo
jesus · 7 de nov de 2010
hermanos mios, sueño con el día en el cual volvamos a estar todos los paraguayos juntos aqui en nuestra tierra, que dios los ilumine y guie en su dura travecia en el extranjero.
maria mercedes · 31 de mar de 2011
olaaaaaaaa
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