Opinión

Paraguay de adentro, Paraguay de afuera…

Paraguay de adentro, Paraguay de afuera…  Trigidio González Candia trigidiogcandia@hotmail.com Lastiman estas palabras que se han instalado en algunos medios de comunicación de nuestra comunidad migrante,

Paraguay de adentro, Paraguay de afuera… 

Trigidio González Candia
trigidiogcandia@hotmail.com

Lastiman estas palabras que se han instalado en algunos medios de comunicación de nuestra comunidad migrante, para definir la realidad insoslayable del pueblo paraguayo en el exterior. El Paraguay de adentro y el Paraguay de afuera se erige como un muro doloroso, invisible y silencioso; desnudando la división, el desarraigo, el desmembramiento de la familia, la exclusión y hasta pareciera haber una confrontación entre ambas partes, como si el Paraguay de adentro pretendiera anular , borrar la existencia de un Paraguay de afuera, país imaginario, encarnado en el pueblo paraguayo migrante o pueblo paraguayo en el exilio, que se resiste a desaparecer, que exige ser parte del Paraguay real, enclavado en el corazón de la América morena, entre el Pilcomayo y el Paraná, surcado por el río Paraguay y sus afluentes; con más de cinco millones de compatriotas para quienes hoy el nuevo gobierno es la esperanza del cambio.

Para que se genere un verdadero cambio, Paraguay necesita reconocer a sus hijos dispersos por el mundo, debe aceptar y hacerse responsable de su paternidad, admitir la realidad en la que también estemos incluidos los que vivimos fuera del país. Hay quienes pretenden que sigamos siendo los hijos bastardos, sin una ley que nos ampare y nos considere no solo como herederos sino como parte activa de los destinos de la patria; son unos pocos hermanos nuestros que se arrogan el derecho de ser los patrones de la casa grande; que nos marginan, nos descalifican y hasta nos reclaman nuestro A.E.N. (Aporte Económico Nacional) que son cientos de millones de dólares anuales que contribuimos con el país y aun así dudan de sus beneficios porque consideran que nuestras remesas producen ciertos desequilibrios en la economía, como en el caso de la inflación.

Para dirimir un problema legal, por lo general, es determinante la documentación, no basta con demostrar que también somos paraguayos; no podemos votar en nuestro lugar de residencia los que vivimos en el exterior, nos despojaron de nuestro derecho ciudadano en el nombre del pueblo paraguayo, los constituyentes que reformaron la constitución nacional en 1992; a sabiendas de nuestra situación, porque les habíamos presentado a través de ENCIPARE que representaba a todas nuestras organizaciones de la Argentina, un petitorio con todas las argumentaciones para ser incluidos y tener derecho al voto. Pese a nuestra solicitud de ser tenidos en cuenta en nuestra Carta Magna, el articulo 120 quedó redactado de la siguiente manera con respecto al tema en cuestión: “Son electores los ciudadanos paraguayos radicados en el territorio nacional, sin distinción, qué hayan cumplido diez y ocho años.”

Para derribar el muro del Paraguay de adentro y Paraguay de afuera es necesario realizar entre otras cosas, un cambio histórico, derogar el artículo 120 por medio de una enmienda o reforma constitucional, para lo cual se requiere de una voluntad política, cuyas condiciones no están dadas según manifestaciones de algunos parlamentarios, debido a situaciones más urgentes e importantes que resolver en el país; como son los casos que los pocos pero grandes medios de comunicación denuncian sistemáticamente de que el Paraguay es un caos total y al borde de caer en manos del comunismo con la complicidad del presidente Fernando Lugo. ¿A quienes pertenecen estos medios de comunicación que predican que hay que salvar al Paraguay del totalitarismo de izquierda, haciéndose eco de unos pocos diputados y senadores, que prometieron defender la democracia a costa de sus propias vidas? ¿De qué democracia estarán hablando? De la democracia representativa donde estos pocos senadores y diputados deciden todo por nosotros. Porque no creo que quieran dar sus vidas por la democracia participativa donde allí somos nosotros quienes decidimos como pueblo que modelo de país queremos y que queremos cambiar de nuestra realidad por medio de referendos, plebiscitos y otros mecanismos participativo e institucionalizado. Su implementación no significa desplazar a nuestros parlamentarios de sus funciones sino colaborar con los mismos para solucionar los problemas del país; además nuestra constitución nacional defiende la democracia ”republicana, representativa, participativa y pluralista”.

Sin embargo todo esto causa temor en cierto sector de la sociedad paraguaya ¿A que le tienen miedo los poderosos de nuestra patria? ¿Un miedo atroz de que el pueblo despierte de su letargo y participe del cambio? ¿Les tienen pánico a la democracia participativa y terror a los paraguayos que vivimos fuera del país? Nos quitaron el derecho al voto y recientemente los diputados y senadores rechazaron rotundamente nuestras pretensiones de tener un embajador migrante en la Argentina, argumentando que no están preparados, ni se encuentran a la altura de las circunstancias que requiere el país, los designados para dicho cargo por el gobierno de Fernando Lugo.

Si nosotros nos consideramos parte del Paraguay, también queremos ser protagonistas del cambio ¿Qué queremos cambiar además del artículo 120 de nuestra constitución nacional? Si al mismo presidente Lugo le hacen la vida imposible para realizar un cambio ¿Qué podemos cambiar nosotros? No soy pesimista ni conformista, pueden decir que soy ingenuo o simplista, pero comencemos al menos por cambiar de actitud, a mí se ocurrió escribir esta reflexión, antes no lo hubiera hecho; participaré mas de las reuniones y eventos que realizan las distintas organizaciones paraguayas y les haré llegar mis propuestas, mi colaboración, mi solidaridad, para contribuir en su fortalecimiento como entidades independientes y federadas en FEPARA (Federación de Entidades Paraguayas en Argentina).

Más allá de las vanas discusiones que podamos tener en torno a cómo autodenominarnos, si Paraguay de afuera o Paraguay de adentro, lo cierto es que nunca dejaremos de ser paraguayos por más tiempo que hayamos vivido en otro país, todos soñamos con regresar a nuestra patria alguna vez. Cuántos paraguayos les habrán pedido a sus hijos que después de muertos esparzan sus cenizas en los lugares donde vivió su niñez, en el río, en el campo, en los cerros, en los montes y bañados o que los entierren muy adentro de su tierra colorada; somos como nuestra flor nacional, el mburucuyá, florecemos lejos pero nuestras raíces seguirán estando en el Paraguay.

#Comunidad#embajadores#migrante#Trigidio González Candia

Comentarios 3 en esta nota · 12.413 en el archivo

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Graciela · 7 de dic de 2009

Considero que no tenemos miedo a nada simplemente hay paises que son muy importante tener representantes con experiencias y de eso se trata Brasil , Argentina Chile E.E.U.U., de nuestros EMBAJADORES depende las relaciones bilaterales, politicas y los logros que podemos obtener en economia, cultura ,defensa y seguridad.
Basta de pensar en LA OBLIGACION DE QUE POR FAVORITISMO TENGAMOS QUE PONER EMBAJADORES…..deben ser de carrera para eso estan .

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Tomás · 8 de dic de 2009

Es cierto lo que dice Graciela. Basta de nombrar embajadores a dedo, por simple amiguismo o en devolución de favores políticos.

G

Germán · 10 de dic de 2009

Yo, como tantos, dejé mi país por falta de trabajo. Y, después de 10 años de residencia en Argentina, no veo que algún gobierno haya hecho algo para evitar la salida de sus compatriotas. Es una pena, porque cuándo nos vamos a otra tierra, abandonamos casa, amigos, afectos.

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